Australia

Cherry Hill

Y aquí estoy, acostado con un poco de fiebre en vez de estar en clases; un poco dopado por los medicamentos. Sin ser un real aporte en mi grupo de trabajo he decidido escribir.

Hace tiempo que quería escribir sobre esta etapa, yo creo que esta y la siguiente es una de mis favoritas en Australia. A este capítulo lo llamo Cherry Hill, que es la granja de cerezas donde pasé gran parte del verano de 2017.

Para recapitular. Las cosas no estaban de lo mejor en la ciudad, trabajaba mucho y no ganaba lo suficiente según mis expectativas. Además que prácticamente no me quedaba tiempo para tener vida social. Lo único que tenía era una relación a distancia que moría con el tiempo. Conversando con mi querida amiga Mariela, me comentó que ella hizo un trabajo en granja, que se trabaja bastante pero se gana mucho, además de conocer mucha gente joven. Así que me decidí.

Encontré un anuncio en una página de reclutamiento, envié mi cv (la verdad el cv no sirve de nada, ¿qué experiencia tenía en una granja?) y acudí a la entrevista. Ahí conocí a la encargada, cuyo nombre olvidé pero seguramente volverá a mi mente pronto, y a un par de muchachos franceses. Dadas las condiciones aceptamos entrar al grupo de Cherry Hill. Ahora solo faltaba saber como llegar y donde vivir.

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Consultando con la encargada, ella me da el contacto de Wein, sí, así Wein. Me comenta que él alquilará una casa rodante y busca un compañero. Sin pensarlo lo contacté. El querido Wein era de Taiwán, y su nombre real era Wein zhan. Pero aquí supe que la mayoría de los asiáticos, occidentalizan sus nombres a fin que sea más pronunciables. La verdad no se si es bueno o malo. No me gusta el hecho de que tengan que adaptarse y cambiar algo en su cultura para “encajar”, pero también entendí que muchos lo hacen por gusto. John Wein como a veces lo llamaba se convirtió en mi compañero de casa rodante. La aventura en Cherry Hill comenzaba.

Las primeras semanas fueron bastante flojas, no había mucha gente y tampoco trabajo. Estaba un poco decepcionado, pero como siempre traté de ver el lado positivo. Al menos estaba teniendo un descanso y lo mejor, comenzaba a disfrutar la vida en Australia. Básicamente puedo dividir Cherry Hill en dos periodos, los ingleses y los franceses. La primera mitad estuvo lleno de gente de la isla, con ellos pude mejorar mi inglés y adquirir palabras británicas, que debo decir, es mi inglés favorito. Luego vino la segunda mitad donde llegaron muchos franceses. La gente que iba y venía terminaron siendo todos muy agradables, pero yo tenía mi grupo de amigos, un grupo muy particular donde habían taiwaneses, chinos y franceses (los chicos que ví en la entrevista).

El trabajo era monótono, se trataba de eligir cerezas en orden a su estado, y clasificarlas por segunda mano o no. Eran cintas transportadoras que traían las cerezas del lavadero. Fruta que era cultivada ahí mismo en la granja. Debo confesar que comía todos los días cerezas y nunca me cansé. A veces me las metía en las mangas del chaleco y luego las sacaba en el remolque. Ya tenía mis técnicas. Después supe que todo el mundo lo hacía. O a veces como en la foto, los chicos de ventas nos traían cerezas que algún cliente, mientras hacía el “picking yourself” olvidó. Un manjar.

Con mi grupo de amigos hicimos varios viajes, ya que mis amigos franceses tenían un automóvil. Fueron muchos los lugares que visitamos, especialmente sus relajos en la playa.

También me convertí en el rey del ping pong y no tan rey en ajedrez.

15350443_10210034817080545_8902105264068848497_nAquí en Melbourne fue donde pasé mi primera navidad fuera de casa. No soy una persona sentimental para nada. Pero me considero muy empático, se que mi familia me extrañó, especialmente mi mamá. Pero como quedó dicho en las primeras parte de este diario, son las consecuencias que se asumen con las decisiones tomadas. De todas formas pasé una navidad diferente. Unas amigas franceses me invitaron a su casa, donde lleno de franceses y unos amigos de Taiwán, nos dimos un festín, a lo francés. Queso y vino por doquier.

L'immagine può contenere: 13 persone, tra cui Aude Cartier, Anais Giraudeau e 林韋辰, persone che sorridono, persone sedute, tabella e spazio al chiusoMi año nuevo fue bastante gris. Yo estoy acostumbrado a tener fiestas hasta el amanecer en año nuevo, donde los fuegos artificiales son solo el comienzo. Pero para el australiano es distinto. Fuegos artificiales y luego a casa. La verdad Melbourne no fue la mejor decisión para pasar esa fiesta. Al menos estuve con mis amigos asiáticos.

Hay muchas cosas que podría decir de la vida en la granja, aquella situada en una colina del área de Wendin East. Como por ejemplo la cantidad de arañas gigantes que habían. Muchas veces con Wein y Jessica (una nueva amiga canadiense que llegó a vivir con nosotros). Teníamos el dilema si morir de calor (sobre 30 grados en la noche) o morir por las arañas y bichos. O

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Aquí también aprendí a jugar una especia de softball, una especia de baseball pero con otras reglas.

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La vida en la granja fue del todo grata. Aprendí mucho de los asiáticos, ingleses, frances, sus culturas, comidas, tradiciones, forma de ver la vida. De la vida en el campo australiano. Pero lo más importante es que aprendí a disfrutar mi vida en esta gran isla alejada de todo.

 

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Italia

Cementerio del Verano

Para mí un cementerio es más que un lugar sagrado para venerar a los muertos, para mí es un centro de historia y cultura. Un cementerio te dice mucho de como una civilización venera a la muerte. He ido a muchos cementerios en este mundo, modernos, antiguos, opulentos, pobres, pero siempre me quedo con la fascinación de lo que está ahí, de los que yacen bajo tierra.

En Roma existe un cementerio que si bien, no es de larga data (1800) es fascinante. Cementerio del Verano, ubicado a un costado del histórico barrio de San Lorenzo, a la entrada de la basílica homónima. Distintos personajes yacen bajo sus cimientos, desde poetas y políticos hasta actores de cine, pasando por un piloto de fórmula 1 y el presidente de una nación que apenas existió por 4 años en 1920, Fiume.  Sin embargo, creo que el personaje más relevante es Silvio Spaventa, uno de los próceres de la unificación italiana en el 1870. 

Así como las personas enterradas aquí forman parte de la historia de este cementerio, también este mismo fue parte de la historia italiana, pero de un día triste, aquel 19 de julio de 1943, cuando los aliados bombardearon el barrio San Lorenzo, parte del muro exterior fue destruido con él las vidas de algunas personas que trabajaban como floristas. 

Así como alberga historia, este cementerio contiene arte, las infinitos mausoleos, monumentos y estatuas, mezclado con la paz que se percibe, lo hacen un lugar especial para caminar y fotografiar.

El mapa: http://www.cimitericapitolini.it/public/files/cimiteri-di-roma/elenco-cimiteri/AMA_Mappa_Verano_A3_2015_V4_WEB.pdf

Como dato, la entrada peatona la cierran a las 18:00. Nosotros estuvimos intentando salir un buen rato, sin luz excepto la de la luna, con todas las tumbas alrededor. Claramente no es un lugar romántico para tener una cita.

 

 

Italia

Las fuentes de Pietro Lombardi en Roma

Bueno, esta era una de las cosas que tenía puesta hace un tiempo. Roma es una ciudad hermosa, es cierto que está deteriorada y que cada día ese deterioro afecta más y más la imagen ciudad que se pueda tener, pero aún así es una urbe llena de historia, arte y cultura. Es cierto que cada lugar guarda una historia, muchas veces conocida, muchas veces no.

Un día, navegando por internet, encontré un artículo que hablaba de Pietro Lombardi (si lo googlean encontrarán a un cantante moderno, no, ese no), un afamado arquitecto de comienzos del siglo pasado. En 1925 ganá un concurso nacional, con el que inició la creación de diversas fuentes en Roma, cada una con un simbolismo distinto según el barrio donde se erigieron.

Fontana delle Anfore

Ubicación: https://goo.gl/maps/NyHSKQDbe6s

Ubicada en el corazón del barrio Testaccio, entre el río Tiber y la pirámide de Caio Sesto. Su forma, una pila de vasijas, se debe a que esta zona servía de almacén de ánforas con aceites y vino que posteriormente se distribuían por Roma. Las vasijas eran amontonadas y muchas veces se tenían colinas de estas. Es por ello la forma.

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Fontana del Timone

Ubicación: https://goo.gl/maps/NE68YoXCUc12

Frente a uno de los ingresos al barrio Trastevere, frente a Porta Portese, en una calle sin mayor vida, se encuentra la fontana del Timone. Cuenta con un timón de buque en el centro y se debe a que este vario hacía el 800 D.C. se encontraba el puerto sur de Roma, donde barcos, militares y comerciales, atracaban para acceder a la metrópolis desde el interior de la región de Lazio.

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Fontana della Botte

Ubicación: https://goo.gl/maps/k1sfTsUvQmA2

Fontana della Botte o en español, fontana del barril. Creo que por su forma se convirtió en unas de mis favoritas. Ubicada en el corazón del barrio Trastevere, uno de los más antiguos de Roma. Un poco escondida tras un árbol, en uno de los tantos pasajes que conforman este laberíntico barrio. Su forma se debe a que esta zona, fue y ha sido siempre un lugar de esparcimiento para el romano, que después de trabajar viene a distraerse y relajarse con uno de los cientos de vinos y cervezas que se pueden encontrar en esta ciudad.

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Fontana delle Palle di Cannone 

Ubicación: https://goo.gl/maps/xc12cwH8dcu

Después de caminar salir de Trastever y caminar unos minutos a orillas del río Tiber, pasando por frondosos árboles de doradas hojas que nos indicaban que el otoño estaba en su apogeo. Llegamos al barrio de Prati, donde encontramos la siguiente fuente, la de las balas de cañón. Su forma hace referencia al lugar ubicado, al lado del Castel Sant’Angelo usado como fortaleza por el papá Clemente VII en la invasión del Sacro Imperio Romano Germano en 1527.

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Fontana delle Tiare

Ubicación: https://goo.gl/maps/SJjwYpPmrdU2

A unos metros de la Piazza San Pietro, dentro del muro de la ciudad del Vaticano, se encuentra la fontana de las tiaras papales. No hay mucho que decir sobre esta, la cual representa al pontificado romano y las llaves de San Pedro finamente moldeadas en la roca por donde cae el agua de la fuente.

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Fontana degli Artisti

Ubicación: https://goo.gl/maps/NjKL3Z922w32

Si una piensa en Montmartre lo más probable que lo primero que se venga a la mente es el barrio artístico de París. Pues bien, Roma también tiene su montmartre, apagado, escondido, pero ahí está. Es aquí, a un costado de Piazza Spagna, donde se encuentra la siguiente fontana, la de los artistas. La fuente expresa diversos materiales del mundo del arte, como los caballetes, la brújula, las máscaras talladas y todo eso bajo un cubo con un martillo de escultura. Simplemente genial.

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Fontana dei Libri

Ubicación: https://goo.gl/maps/fqZdnaM96u22

Ya dentro del centro histórico de la ciudad, a metros de la Piazza Navona, se encuentra la fuente de los libros. Esta fuente es mi favorita, no solo por lo lindo del tallado, sino por su simbolismo. Los libros representan a la que es mi actual universidad, donde se emplazó hace tiempo, La Sapienza di Roma. También es posible ver un ciervo al medio, esto se debe a Eustacio, un general romano convertido al cristianismo después de ver un ciervo con una cruz en los cuernos. Todo esta obra coronada con las letras SPQR (Senātus Populusque Rōmānus), el Senado y El Pueblo Romano.

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Fontana della Pigna

Ubicación: https://goo.gl/maps/2uiiHRwaiDG2

Creo que esta es una de las fuentes más utilizadas por los turistas en Roma, por su ubicación es paso casi obligado para ir desde El Coliseo hasta el centro histórico de la ciudad. Se encuentra a un costado de la Piazza Venezia y frente al Altare della Patria. Su forma, una piña de pino. La historia dice que hace mucho tiempo atrás se descubrió un piña de bronce que originalmente habría pertenecido al Templo de Isis, en la zona del Foro Imperial. Esta piña fue transferida al Vaticano en la Edad media, pero y cito textualmente un fragmente de un texto que leí los ciudadanos nunca dejaron de reconocerlo como un símbolo de su lugar de nacimiento. Es por esto que Lombardi, en su afán de devolverle el símbolo a esta zona, decidió crear una piña de menores dimensiones pero igual de simbólica.

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Fontana dei Monti

Ubicación: https://goo.gl/maps/R9otNHFkhhN2

Roma fue erigida sobre siete colinas. Lombardi quiso representar esto y escogió tres de estas, Celio, Viminale y Esquilino, esta última es donde se montó esta fuente.

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No encontré información sobre la exactitud del número de fuentes creadas por Lombardi hace casi 100 años, he leído que son 10 ó 12. Sin embargo, y sin importar el número de fuentes, esta claro que son de un gran valor y son de esas cosas que pasan desapercibidas en esta linda ciudad.

Italia

Perugia vinci ancora y la religiosa Assisi

Con motivo de mi cumpleaños, con Elena decidimos hacer un viaje. La escogida fue Perugia, una ciudad al centro de la región de Umbria, de larga data (al menos tiene 2200 años de antigüedad). Tierra del chocolate y las universidades, aquí se encuentra la Universitá per Stranieri di Perugia, donde como dato, se puede obtener la certificación PLIDA para el italiano, algo así como el IELTS para inglés o el ESL para español.

Tres horas de viaje desde Roma, tickets de 11€ ida y vuelta por Trenitalia. Un viaje bastante pintoresco atravesando una infenidad de túneles y campos de oliva. Hasta que finalmente llegamos a la estación principal de Perugia. Nuestro “guest house” estaba a 5 minutos a pie, su nombre “Renata & Massimo“, básicamente un apartamento en un condominio, 45€  por noche, nada del otro mundo. El hotel estaba un poco lejos del centro histórico, pero ello nos proporcionó un motivo para acceder al minimetró, una especia de metro suspendido de un solo carro, cuyo ticket cuesta 1,5€  por 70 minutos. Para nosotros que somos ingenieros de transporte fue un punto a favor ver tal cosa en acción.

Tras unos minutos en el minitreno llegamos a la última estación, la que corresponde al centro historico, una vez ahí tuvimos que subir unas escaleras, de ahí era de esperarse que la ciudad, enclavada en una colina, tenga muchas innumerables peldaños. La primera impresión que tuvimos fue la feria que se instala en una de las vías principales, que con sus sabores, colores y amoras te invita a degustar y probar los productos de la región. Ahí mismo es posible caminar hasta la catedral de San Lorenzo, que data del 1400, no tan antigua como es la ciudad, que fue establecida por los etruscos por ahí por el 200 A.C., y aún es posible ver vestigios como el poso donde fue construida posteriormente una fontana.

Algo que no pensamos fue que al ser fin de semana largo, prácticamente todos los restaurantes donde intentamos ir estaban llenos, excepto uno donde tuvimos que esperar, al parecer casi siempre es así, su nombre “Mideterránea“. La espera valió la pena, con unas pizzas esquistas, una cerveza y un buen vino, por no más de 25€ coronamos el primer día en Perugia.

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Al día siguiente dejamos el  apartamento, rumbo a desayunar al centro histórico. Lo hicimos en un café llamado Caffé di Perugia, el típico desayuno italiano, capuccino y cornetto, apenas 2€ cada uno. Ya listos para caminar, emprendimos rumbo al mirador de Rocca Paolina y luego al aqueducto mediaval de Perugia. Las vistas, las estrechas calles, las casas de piedra, los árboles de diversas tonalidades, de verdes y amarillas hojas, y por supuesto, la buena compañía, hizo de esta caminata algo muy placentero.

Nos esperaba nuestro próximo destino, pero antes, y por un dato de Elena, decidimos almorzar en La Prosciutteria. A mí personalmente me encantó, comimos una tabla con quesos y jamones, típico de la Toscana. 10€  cada uno con cerveza producida por ellos mismos, ¡genial!.

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Ya era hora de partir, el tren nos esperaba para nuestra segunda y última ciudad de este viaje de fin de semana, todo listo para Assisi.

Desde Perugia a Assisi no es más de 30 minutos y el viaje cuesta alrededor de 2,60€. El centro histórico está alejado de la estación de trenes, se puede caminar, alrededor e 30 minutos y subir una colina, o lo más fácil y cómodo, es tomar un bus que te lleva casi a la cima del pueblo y no cuesta más de 1,5€. Los horarios son los que aparecen en las imágenes:

Assisi es una ciudad de claros tintes católicos, debido a que aquí descansan los restos del santo San Francisco de Asis, por lo que es visitada por una gran cantidad de personas. Personalmente esta ciudad me encantó, por la variedad de casas construidas en piedra decoradas con un sinnúmero de flores y plantas que cuelgan desde sus diminutas terrazas. Desde una de las torres de una de las tantas iglesias, es posible ver la inmencidad del valle que cae sobre los pies del monte Subasio, donde se erige la ciudad. Assisi, ciudad declarada como patrimonio de la humanidad en el 2000, es, sin dudas, un lugar a conocer en la región de Umbria.

 

Australia

Meredith street y los restaurantes italianos

Primero que todo, decidí después de pensar mucho, distribuir mi vida en Australia de acuerdo a cada trabajo que tuve, en cada una de esas etapas hubo gente que me rodeo y que marcaron diversas cosas en mi vida.

Antes de partir de San Peterburgo, acordé a través de helpx.net (igual como lo hice para vivir con los budistas), trabajar de housekeeper (algo así como amo de casa) para una familia australiana. Es una forma bastante inteligente de llegar a un país gastando lo menos posible, además me daba la posibilidad de hacer base para buscar trabajo. La ciudad elegida esta vez, fue la hermosa Melbourne, por dos simples razones, no me gusta repetir ciudades (por ende se descartó Sydney) y no quería morir de calor en el verano del hemisferio sur (se descartaba todo Australia, excepto Melbourne).

Una vez arribado en Tullamarine (nombre del aeropuerto, que por razones diversas no logro olvidar) tomé el expreso que me llevaría a Saint Kilda (esa vez me costó gratis porque era de prueba), ahí conocí a Kim, un profesor de física australiano ya retirado que me esperaba afuera de la parada de buses para luego llevarme a la que fue mi casa por dos semanas en Meredith Street. Puedo decir muchas cosas de Kim, la imagen que me quedó de él es la de un hombre mayor con barba y un poco obeso, pero de un gran corazón y muy apasionado por la música clásica, es más, en una ocasión me invitaron a ver la ópera sinfónica de Melbourne en Southbank Theatre. Fue increíble.

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Mi trabajo donde Kim consistía básicamente en cuidar a sus perros, sacarlos a pasear, trabajar en el jardín y hacer limpieza de la casa cuando era necesario. Cosas bastante básicas y entretenidas, especialmente cuidar a sus perros. Kim y su esposa me llevaron a conocer el Moonlit Sanctuary donde por primera vez en mi vida interactué con canguros y koalas, además de otras especies nativas de Australia, fue una gran experiencia, ya estaba en Australia.

Desde el primer día mi meta fue buscar trabajo, no me sentía cómodo viviendo de la generosidad de otros, además de tener mi objetivo claro de ganar y ahorrar tanto dinero como podía. Fue que gracias a unos datos de Kim, encontré trabajo en un restaurant italiano de la zona sur, Il Gatto Rosso, atendidos por sus propios dueños de origen italiano, fue mi primera interacción real con el lenguaje italiano, si bien, manejaba unos conceptos, fue aquí cuando comencé a practicar y mejorar cada día mi tercer idioma. La verdad, en Australia aprendí muchos oficios, pero debo decir que ser camarero es algo que simplemente no se me da, ¡se me hace imposible llevar tres platos en una sola mano!. Pero bueno, trabajo es trabajo, el sueldo no era malo, mis compañeros y la dueña eran muy amables y me daban pizza y pasta al final de la jornada.

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Si bien ya tenía trabajo, era solo de jueves a sábados, necesitaba algo más. Fue ahí cuando encontré otra oferta de otro restaurante italiano, esta vez en la zona de Footscray, al oeste de la ciudad. El nombre, Antipasti Deli Caffe, básicamente no era un restaurante, era un café. Creo que nunca había odiado tanto un trabajo como aquel, mi jefe un idiota, mi trabajo pesado y no tan bien pagado, lo único buen fueron mis compañeros, un chico italiano y una chica india, un amor ellos.

¡Ok! tengo trabajos, puedo dejar el nido. En Australia tuve muchas despedidas, creo que uno a la larga se acostumbra y se hace más de piedra, el ir y venir de la gente termina afectando, para bien o para mal. Creo que es algo que se irá descubriendo a medida que escriba.

Mi próximo hogar será el centro de la ciudad, el CBD (Central business district), mi habitación compartida de Queen street me esperaba. Ahí conocí a Tobías, un alemán de 31 años que estaba también con la Work and Holiday y a una pareja de brasileños muy amorosos, con ellos sentía un poco de ese aire latino que se extraña y añora a medida que uno está lejos. Ya por fin sentía que me establecía, pude desarmar mis maletas y sentir que tenía un espacio ahí, comencé a relajarme y disfrutar la ciudad.

Después de unas semanas, decidí renunciar a mi trabajo en el sur de Melbourne y enfocarme de pleno en el empleo en el café, no por motivos personales, sino más bien, prácticos. Me ofrecieron más horas y acepté, pero aún así sentía que el dinero no era suficiente, así que encontré un trabajo en una de las empresas más queridas donde he trabajado, Foodora, fue así que me convertí en un foodora rider, en palabras sencillas, debía repartir comida en mi bicicleta. Me gustaba por el hecho de que en unas horas hacía mucho dinero, y por que andaba en mi bicicleta, comprada muy barata, no andaba muy bien, pero después de un par de reparaciones y ajustes la dejé como nueva (creo que tengo pasta de mecánico a veces).

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Así que ya hice mi rutina, café por la mañana y foodora por las tardes. Con eso me quedaba tiempo para socializar. Fue aquí que inicié mi actividad en el Couchsurfing y asistí a varios eventos. Recuerdo que mi primer evento fue de avistar pingüinos en St. Kilda beach y ahí conocí a unas chicas alemanas, con ellas tuve mi primer choque cultural, al despedirme de ellas, uno, como buen latino lo hace de besos en las mejillas, bueno, no había pensado que ellas no lo hacían, así que la situación fue muy embarazosa. Pero la vida en Melbourne comenzó a darse bien, pero necesitaba más. Sin pensarlo, vendría la vida en el campo y con ello mis mejores días en Australia.

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Malasia

Malasia

Primero que todo, un pequeño flashback a San Peterburgo.

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Después de quedar con Mariela en China, venía el paso para poder ingresar a China, el visado. Días antes del viaje fui a la embajada china en San Peterburgo, con todos los papeles impresos que según chequié antes, podían pedir. Ya con la suerte echada, sabiendo que todo podía salir mal, llegué a la embajada. Después de hacer la fila unos minutos me tocó hablar con la chica encargada, ella me dijo que debía esperar, pero que había un chico con mi mismo “problema” (sí, dijo problema). Bueno, no tomé muy encanta eso del chico, solo me fui a sentar.

Cuando sentado, escucho español, pero más que español, ¡era chileno!. Bueno, ahí estaba un tal Andrés, que viajaba a China igual que yo. Conversando me cuenta toda su historia de vida, muy impresionante, había vivido en muchos lugares del mundo, actualmente en Nueva Zelanda donde trabajaba en un hostal, de ingeniero de profesión como yo, de viajero de vocación. Fue ahí que vimos nuestros itinerarios, los que no coincidían en China, ¡pero sí en Malasia!. Mientras conversabamos apareció una de las encargadas diciendo que no “debería” tener problemas… bueno, tocaba celebrar creo, así que nos fuimos de cervezas. Todo listo para conocer Kuala Lumpur.

Antes de irme de Beijing, China me tenía una pequeña sorpresa…

Después de dejar a Mariela en el hostel, tomé el metro hasta el aeropuerto, tenía un vuelo en la mañana pero decidí tomar el último tren de la noche y esperar allá. Cabe indicar que manejarse con el metro de Beijing no es nada fácil.

Además de la cantidad de líneas, también el idioma es algo. Finalmente llegué a la combinación más próxima, ¡pero el tren ya no pasaba!, creo que la información que teníamos no estaba actualizada o quizás ese día no estaba incluido. Por cosas del destino, perdí el tren al aeropuerto. Ahora tenía dos alternativas, esperar al primer tren de la  mañana o tomar un taxi, claro está que los taxistas sabían a que hora corría el último tren y como si fuese una conspiración ya iba de camino al taxi de uno de ellos. La verdad, contaba con solo unos billetes y cuando llegamos al aeropuerto, les expliqué que no tenía lo que ellos pedían, les di unos dólares y me indicaron un atm dentro del terminal. Cuando entré seguido de su mirada, fui donde un policía a preguntar cuando era lo que normalmente se pide, me indico que lo que yo les había dado era suficiente e incluso un poco más. Luego me voltié a verlos con una mirada de satisfacción pero ya no estaban. Ese gremio de taxistas de mierda around the world.

Luego de intentar acomodarme sobre mi maleta en el terminal, esperando que abrieran la zona de embarque. Pude por fin hacer el check in, ya en el avión pensaba triunfante que no tendría que volver a ese país (pero el destino me tenía preparado otra cosa).

Ok, ¡a lo que vinimos!, la hermosa Kuala Lumpur. Una vez en el aeropuerto con mi visa ya en el pasaporte, era hora de encontrarme con mi amigo Andrés.

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Quedamos en encontrarnos afuera de la parada del bus que me trajo desde el aeropuerto.

Luego del respectivo abrazo de aquel que se encuentra a un chileno en otras tierras, comenzó el tour. Andrés había estado un par de veces en Kuala, como lo llamaba, así que ya se podía decir que era un experto. Lo primero que hicimos fue ir al mercado para almorzar, ahí por unos pocos dólares pudimos comer un típico almuerzo del lugar (picante como nada) con un par de cervezas. Luego iniciamos el tour. Kuala Lumpur es una ciudad impresionante, es una mezcla de modernismo sin perder el contacto con la naturaleza, creo que eso se debe a un importante porcentaje de budismo que reina en el país, aunque de mayoría islam. Mi amigo me mostró el mercado del centro, donde el calor obligaba a seguir bebiendo, esta vez en un lugar donde Andrés ya era conocido, ¡es un capo!. Después de caminar, tomar un increíble monoriel, que lo envidiarían en cualquier país del “primer mundo” llegamos a máximo símbolo de la ciudad y creo que del sudeste asiático, las torres Petronas, donde sus primeros pisos de centro comercial muestra el poder adquisitivo de esta potencia asiática.

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Muchas cosas que destacar de esta hermosa y multicultural ciudad, y creo que la mayoría están asociadas a como se vive la vida en el sudeste asiática, de forma muy espiritual, un poco desordenada, pero alegre. Me dejó una muy buena impresión. Lamentablemente mi destino me llamaba, era hora de volver a Australia.

 

China

Una nueva maravilla del mundo añadida al medallero

Ya con equipo completo, osea, Mariela, y luego de extraer la mayor cantidad de experiencias de Beijing, ya estabamos preparados para iniciar lo que sería la guinda del viaje a China, la Gran Muralla China.

Cuando era pequeño hubo muchas cosas que ni siquiera había imaginado, no por difícil que pudieran ser, sino porque simplemente no ocupaban espacio en mi cabeza, una de esas era la de visitar la muralla más larga que el ser humano ha construido jamás. La verdad, nunca fue un sueño ir a China, nunca me desvelé pensando en ir a un país que francamente no me llamaba la atención, pero ahí estaba, era la gran oportunidad de llegar a un lugar que pocos han ido, cosa que debo confesar, me quitó el sueño la noche previa.

El día anterior estuvimos buscando una agencia que fuese a la muralla, habían muchas, pero había que filtrar por alguna donde alguien hablara inglés, fue una proeza, pero tengo que agradecer a Mari, sin ella hubiese naufragado en la frustración. Como sugerencia, si algún día van, vean esto con anticipación, si bien es una atracción turista, no es tan fácil encontrar agencias que hablen inglés, y muy poca gente en la calle lo hacen.

Antes de continuar es importante entender que la gran muralla no es solo una, es una ramificación de varias estructuras construidas durante 4 dinastías. Sin embargo, una de las partes mejor conservadas y más turísticas es la que se ubica al norte de Beijing.

Después de caminar unos minutos hasta nuestro punto de encuentro y esperar otros minutos el bus que nos llevaría a la muralla, llegó el momento del viaje. Luego de una hora de andar en bus llegamos al sector de Mutian. En este sector se dan dos opciones, subir por funicular o subir caminando, obviamente decidimos la primera, después caminamos para bajar, la edad ya no acompaña, además del calor insoportable …

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Ahí estábamos, en la Gran Muralla China, que se presentaba ante nosotros como una majestuosa muestra de la ingeniería antigua, desde donde mirábamos podíamos ver como tal muro se elevaba y extendía hasta el horizonte. Todo eso me hizo maravillar las capacidades humanas, pero también recordar que muchos “trabajadores” chinos murieron aquí, sin contar enfrentamientos con el ejército mongol, que por esos tiempo acechaba las dinastías chinas. Fue increíble darse cuenta de lo lejos que estabamos y agradecidos de la vida por las decisiones que cada uno tomó para llevarnos hasta ese punto.

Volviendo a lo terrenal, para caminar por la muralla se necesitan dos cosas, ropa adecuada y flexible para moverse con facilidad y ciertamente, un buen estado físico. Nosotros por suerte contábamos con ambos, pero claro está que vimos mucha gente sucumbir por el calor y el agotamiento causado por el alto de los escalones y las elevadas pendientes que adoptaba el camino en ciertos tramos.

La muralla es increíble, cuando estas ahí entiendes porque es una de las maravillas del mundo moderno, no solo por lo que es ahora, sino por lo que fue en tiempos antiguos. Es algo que debes ver al menos una vez en tu vida, y nosotros estuvimos ahí. Gracias vida.

China

La ciudad prohibida y el pato pequinés

Ya estabamos listos para iniciar nuestras caminatas por Beijing, el día anterior descansamos en compañía de una cerveza en el hostal y una cena típica china que del nombre no recuerdo.

El día nos esperaba con más sorpresas, el plan era visitar la plaza Tiananmen y la ciudad prohibida de Mao Zedong. Como un amante de la historia estaba expectante con la visita a tal histórica plaza, si el nombre les hace un pequeño clic mental, en esta plaza en 1989 tras semanas de manifestaciones, el ejército chino arremetió contra estudiantes, asesinando alrededor de 3.000 jovenes, se cree que más, pero nunca se han obtenido las cifras oficiales, ¿aún no terminan de relacionar el nombre? ¡Tarán!

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Espero que esta foto haga más sentido a mi narración. Yo estuve en esa plaza donde ese joven anónimo tuvo más huevos que cualquier súper héroe de Marvel.

Era de esperar que todo esto fue silenciado …

El hermetismo de China es increíble, desde cosas tan domésticas como el bloqueo de redes sociales, correos y ciertas páginas hasta la desaparición de cualquier información acerca de cualquier evento contra el gobierno chino. Creo, a opinión personal, que en cualquier país con una democracia decente, una masacre de tales magnitudes no quedaría suprimida del recuerdo, pero que estamos en China.

De regreso a lo que nos convoca, el lugar es espectacular, es un punto que atrae a miles de turistas, rodeado de edificios gubernamentales de diversa índole, donde la guinda de la torta es el ingreso a la Ciudad Prohibida, una fortaleza de más de 980 estructuras que albergó a las dinastías más importantes desde el siglo XV. Todo bajo la atenta supervisión de los militares chinos, todo vallado y el ingreso a la plaza se hace a través de un detector de metales, ojo con eso.

Desde aquí comienza lo caótico. La cantidad de gente ya era visible desde un comienzo en la plaza, pero ya una vez dentro de la ciudad, todo se volvió un mar de gente. Debo decir que todo dentro en sí, no es gran cosa, falta un poco más de restauración, pero no deje de ser un lugar hermoso para visitar, siempre pensando en que no se estará solo.

La entrada tiene un costo de alrededor de 8 dólares y fácilmente se puede estar una jornada caminando dentro.

Una vez terminada la visita y luego de haber almorzado y descansado en el hotel, venía la segunda parte de nuestro día, comer el famoso pato pequinés. Un pequeño alcance, la ciudad tiene dos nombres, Beijing y Pekín (dos formas distintas de la traducción china), de este último viene el nombre que se le da al homónimo plato, el pato pequín. Además de ser un amante de la historia me considero un amante de la comida y estando en China como no iba a probar este plato originario de estas tierras.

Más allá del plato, la anécdota que viene es sobre algo muy particular en China, la gente te mira, sí, te miran y no te dejan de mirar, pensando que eres un ser anormal. Conversando con amigos chinos en Australia, entendí que gran parte de la población china jamás tiene contacto con extranjeros, además de ser un país muy hermético, hay mucha pobreza y para poder emigrar necesitas dinero. Sí, es verdad, chinos se ven en todo el mundo haciendo turismo, pero es una mínima parte de la población que tiene el poder adquisitivo, la gran mayoría no.

La sensación de acoso se vivía en todos lados, pero nosotros lo tomamos con humor siempre. Una vez sentados en el restaurante, donde al parecer solo locales asistían, las miradas caían sobre nosotros, no solo miradas, sino fotografías, como la selfie que se sacó este simpático pero acosador amigo conmigo, claro, yo no sabía hahaha.

Pato pequinés y Ciudad Prohibida, ¡check!, pero ya vendría el premio mayor.

China

China, el otro mundo

Primero que todo les voy a contar de una buena amiga que hice por penpal.net, se llama Mariela (mirá boluda, como escribo de vos), es de Argentina, pero hasta el día de hoy jamás nos hemos encontrado en nuestros países de origen. Cuando le comenté que haría una volvería a Australia me entusiasmó a hacer escala en China por unos días, ya que ella estaría viajando por Asia, después de ver los itinerarios logramos quedar en vernos unos días en Beijin.

Después de unas horas de viaje cruzando desde Europa hacia Asia, aterricé en el aeropuerto internacional de Beijing, sería mi primera vez en Asia. Nosotros, los chilenos, debemos aplicar a una visa on arrival, después de chequear mi dirección me dirigí a inmigración, el inglés del personal no era muy bueno y algo me dijo que sería la tónica en este nuevo país. Según las instrucciones del hotel debía tomar un bus, nada complicado, pero wait, es muy poco lo que estaba escrito en inglés o “inglés”, después de preguntar a algunas personas logré dar con el bus, pagué según lo escrito afuera y nos fuimos.

Llegué a la estación de trenes de Beijin, que es donde me dejaba el bus, ahora debía tomar otro bus que me dejaría cerca del hostel. Primer problema, encontrar el bus, luego de preguntar y no recibir respuesta alguna (incluido en mandarín), decidí escribir el número del bus en un papel, easy peasy, luego de encontrar el paradero y luchar para poder entrar con mis maletas, tenía que pagar, haciéndole gestos al chofer con mis manos (como sobándome los dedos, es lo único que se me ocurre en esos momentos) y diciéndole: “how much?”, el amable chofer me indico que entre (yo entendí, no entiendo, entra igual). A decir verdad el bus era bastante moderno, me llamó la atención, esperaba algo más “rural”, luego de dar vueltas y vueltas y con el mapa del celular en mano, llegamos al hostal, Leo Hostel, de la calle 阿来客栈 (?). El lugar es bonito, es como un punto internacional dentro del barrio, que es un barrio lleno de pasajes, con gente gritando y vendiendo comida, con las motocicletas y carros pequeños tocando la bocina para poder pasar.

Eran alrededor de las 15:30 de la tarde, Mariela llegaría más tarde, quedaba tiempo para almorzar, así que salí, quería probar la verdadera comida china, así que busqué un local chino donde solo los locales asisten, bueno, lo encontré, tan local que todos me quedaron mirando cuando entre y comenzaron a murmuran. Me sentí como en esas películas cuando un tipo (condenado) entra a un bar y el murmullo inicia.

Apunté con mi dedo en el menú lo que quería comer y me lo trajeron en un rato, mientras la gente que entraba no paraba de mirarme. ¿Sobre el plato? fue una de las peores cosas que he probado en mi vida, pensé que era pescado, pero resultaron ser anchoas fritas saladas a más no poder. (la foto no es mía, pero imposible no recordar tan detestable plato)

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Iban a ser las 17:00, era hora de esperar a Mariela … el país pintaba bien a pesar de las anchoas saladas.

Rusia

Hasta pronto San Petersburgo

San Petersburgo siempre fue un destino intermedio, quizás por un momento quise forzar el destino, así como la ciudad me enamoró y de alguna cierta manera, sentí que me brindó una mano, ya que no es fácil ser extranjero en Rusia, no es fácil no tener ninguna noción del lenguaje, incluso con un alfabeto distinto. Debo decir que fue difícil en un comienzo, muy difícil, pero cuando ya comenzaba a acostumbrarme, tuve que desistir de ese sueño. Por una simple razón, mis anhelos.

Si bien, y como lo dije en algún post, mi próximo hogar sería Australia nuevamente, aún había un último cartucho que quemar, Becas Chile; ya había postulado y faltaba esperar los resultados, la verdad estaba un poco escéptico, y tenía razón, quedé a unos 100 puntos del puntaje de corte, si bien no tenía muchas expectativas, esto termino por completo con el sueño de Rusia, así como el segundo gol de Brasil nos eliminó de la Copa Mundial, ese pdf me eliminó de San Peterburgo. Pero debo confesar, que no fue la última bala de la pistola, pude haber intentado más, pero la realidad es que no podía, ni quería, llevar una vida de escasez, es que el trabajo de profesor en ningún jodido lugar de este mundo, pareciera ser remunerado como debe. Simplemente no alcazaba para realizar mis sueños.

La partida fue difícil, ya que no solo dejaba la ciudad, mi trabajo, mis amigos, sino a ella, nunca es fácil ver a una mujer con el corazón roto llorando. Pero eso es un cuento que toca contar en otra ocasión.

De San Petersburgo aprendí muchas cosas, como que el ruso es valiente, luchador, incansable, amigable y sí, frío. Como que el pasado de la ciudad genera orgullo, no solo entre quienes la habitan, sino entre como yo, pudimos dar usufructo de ella.

Por ejemplo, la ciudad ha cambiado nombre a lo largo de la historia, volviendo a su nombre original de 1703.

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  • Arquitectos de Francia, Alemania e Italia colaboraron para hacer de esta ciudad una de las más hermosas que mis ojos han visto (no exagero porque he visto muchas).
  • Tiene alrededor de 400 puentes que cruzan los canales que la bañan.
  • El fuerte San Pedro y San Pablo fue una fortaleza de tortura en el régimen comunista, pero nada se ve de él. Solo bellas obras y una réplica exacta de la cápsula de Yuri Gagarin.
  • El posible subir al buque Aurora, que bombardeó el palacio de invierno (del zar) en 1917 y participó en la segunda guerra mundial (antes en la guerra contra Japón). Debo reconocer que fue muy emocionante verlo.
  • Es posible ver el edificio de la KGB, que a mi parecer es horrible, pero se justifica por el objetivo de la agencia.

Tiene el metro más hermoso que he visto en mi vida (junto con el de Moscú). Y como ingeniero de transporte que los soviéticos (fue construido post segunda guerra mundial) atinaron al crear tales galerías de arte, no solo por el significado explícito de llevar el arte al pueblo, sino de hacer los espacios de espera más amigables. ¡Punto para Stalin!. (pueden encontar más fotografías del metro aquí https://fotostrasse.com/st-petersburg-metro/#.W47Sk-gzbIV)

Podría escribir todo el día las maravillas de esa ciudad, pero me quedaría corto, solo te invito a verla con tus propios ojos, así como yo la ví por última en…. WAIT, ¡yo volví!, pero lo contaré después.

Próximo destino, Beijin y Mariela de las nieves.